La redacción de los objetivos generales y específicos de un Trabajo de Fin de Grado (TFG), es uno de los pasos más importantes al momento de trabajar en una investigación académica de este nivel, puesto que un objetivo muy bien conformado ayuda a la delimitación de los alcances que este estudio puede tener, aparte que sirve para la orientación de la metodología, y permite justificar la importancia del contenido de este trabajo ante el tribunal.
A continuación, te presentaremos paso a paso la forma en que podemos distinguir y redactar los objetivos tanto generales, como específicos, empleando para este propósito los criterios SMART y los verbos operativos que nos podrían servir al respecto.
Además, veremos algunos ejemplos que te ayudarán a crear un objetivo general y los objetivos específicos que necesites para el TFG que debas hacer.
El TFG (Trabajo de Fin de Grado), es un proyecto académico que sirve para que un estudiante culmine sus estudios de grado, ya sea en cualquier universidad de España, como en cualquier institución ubicada en los países que conforman el Espacio Europeo de Educación Superior.
De acuerdo al Real Decreto 822/2021, el TFG es un proyecto autónomo que obliga a un estudiante, a que demuestre la adquisición de los conocimientos que forman parte de las competencias conferidas por el título que le otorgará la universidad. Su valor puede variar desde los 6 a los 12 créditos ECTS, equivalentes a entre 150 a 300 horas, quedando estructurado en memoria, anexo y la defensa oral.
La importancia de los objetivos generales y específicos para un TFG, es que son el eje constructor de la memoria presentada en este documento, por lo que sin estos elementos, el tribunal evaluador no tendrá certeza alguna de lo que desees demostrar, ni la forma en que lo harás.
Un objetivo general debe responder a la hipótesis relacionada sobre lo que pretendes lograr con el TFG. Se caracteriza por abarcar la acción con amplitud y, al mismo tiempo, sintetizar el propósito final que se persiga con esta investigación académica.
Su redacción debe iniciarse con verbos en infinitivo como pueden ser comparar, crear, evaluar, producir, diseñar, estudiar, avanzar, entre otros. Asimismo, se debe aludir al objeto del estudio, el contexto en el que se realiza la investigación y la población o target que se pretende abordar, junto al resultado esperado.
Un ejemplo de objetivo general podría ser: Evaluar la efectividad de las políticas de estabilización macroeconómica realizadas por los países de la Unión Europea bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional, entre el año 2018 al 2022. Nótese que en el ejemplo se inicia la redacción con un verbo en infinitivo (evaluar).
Los Objetivos específicos ayudan a dividir el objetivo general en una serie de metas puntuales, que se pueden medir y hacerles seguimiento. Estos tienen que cumplir los criterios SMART, que en idioma castellano significa Específico, Medible, Alcanzable, Relevante y Acotado en el Tiempo.
Estos objetivos también deben redactarse al inicio con verbos en infinitivo como los mencionados anteriormente.
Un ejemplo podría ser el siguiente:
Objetivo General: Crear un plan de marketing online que ayude al fortalecimiento económico de una pyme de fontanería.
Objetivos específicos:
Ahora te pasamos ejemplos de objetivos general y específicos.
Área del conocimiento: Enfermería
Objetivo General: Evaluar la efectividad de un programa de educación diabetológica en pacientes mayores de 65 años de un centro de salud urbano.
OE:
Área del conocimiento: Ingeniería Informática
Objetivo General: Crear una aplicación para su uso en dispositivos móviles, con la que se pueda monitorear la calidad del aire dentro de los campus universitarios en las universidades españolas.
Objetivos Específicos:
Área del conocimiento: Derecho
Objetivo General: Realizar un análisis de la compatibilidad entre el Real Decreto-ley 5/2023, y el principio de la seguridad jurídica en materia de vivienda, que está presente en el marco legal de España.
Objetivos Específicos:
El objetivo general debe servir para señalar la meta principal que se intenta lograr con el TFG, mientras que los objetivos específicos tienen que especificar las metas puntuales para alcanzar el objetivo general.
Básicamente, cada objetivo específico debe contribuir a la realización del objetivo general.
Es recomendable crear una tabla en el marco del contenido del TFG que realices, donde uses la columna izquierda para enumerar los objetivos específicos, mientras que la derecha, indique la sección de la investigación académica que se ocupa de su desarrollo, ya sea el marco teórico, la metodología y los resultados.
Ningún objetivo específico debe interponerse ante otro objetivo específico. Cada uno debe marcar un hito distinto para la realización del objetivo general. Y como máximo seis objetivos específicos deben ser planteados.
No se debe confundir el significado del objetivo general (para qué se realiza el estudio), con el del objeto general (lo que se estudiará). No precisar esto es exponerse a una penalización por parte del tribunal encargado de evaluar el TFG.
Entre las cosas que debes tener en cuenta están:
El apartado de los objetivos debe estar correctamente redactado, lo que ayudará significativamente en la aprobación del TFG, aparte que se convertirá en una fuente de orientación durante el tiempo en que se desarrolle la investigación académica.
Asimismo, se deben hacer tres revisiones: La primera de ellas con el tutor. La siguiente con un compañero de estudios y la última, en voz alta.
Al hacer uso de los criterios SMART, junto a los verbos en infinitivo y tomando como referencia los ejemplos de esta guía, el TFG que lleves a cabo tendrá una base muy sólida, con un contenido muy profesional que te asegurará el éxito esperado.