El marco teórico es la columna vertebral que sostiene cualquier TFG, TFM o texto académico. De hecho, es el capítulo donde demuestras que no partes de cero y que tu investigación se apoya en las teorías, conceptos y estudios previos que ya existen sobre el tema.
Sin embargo, también suele ser uno de los apartados que más respeto (y a veces más bloqueos) generan en estudiantes, por lo que es normal sentirse perdido, sobre todo si es tu primera vez enfrentándote a una sección tan exigente.
En las próximas líneas aprenderás paso a paso cuál es su estructura y cómo puedes adaptarla a tu disciplina sin caer en los errores típicos que alargan correcciones innecesarias.
Se trata del apartado de tu TFG o TFM donde recopilas, organizas y analizas de forma crítica las teorías, conceptos clave, definiciones, antecedentes e investigaciones previas que ayudan a explicar, justificar y dar base sólida a lo que estás proponiendo.
Contrario a la creencia popular, no es un simple listado de lecturas ni un resumen mecánico. Más bien es tu manera de demostrar que has entendido el estado actual del asunto, que ves las conexiones (y a veces las lagunas) y que tu trabajo tiene un lugar legítimo en esa conversación académica.
Piensa en esta sección como el "porqué" teórico de tu estudio, ya que sin un buen marco teórico, tu propuesta puede parecer aislada o poco fundamentada, mientras que con uno bien armado ganas autoridad.
Los expertos en metodología de la investigación coinciden en lo esencial, aunque cada uno pone el acento en un matiz diferente según su enfoque. Con eso en mente, estas son algunas de las definiciones más citadas y útiles en el ámbito investigativo:
Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista lo definen como:
“Un compendio escrito de artículos, libros y otros documentos que describen el estado pasado y actual del conocimiento sobre el problema de estudio”.
Para ellos, implica exponer y analizar teorías, conceptualizaciones y antecedentes que encuadran correctamente el estudio, mostrando dónde se sitúa tu planteamiento dentro del campo de conocimiento.
Por su parte, Mario Tamayo y Tamayo lo ve como el respaldo teórico que amplía la descripción del problema e integra la teoría con la investigación.
Según él, ayuda a precisar y organizar los elementos del problema para convertirlos en acciones concretas de investigación, uniendo enfoques, teorías y antecedentes que dan profundidad y amplitud.
Las principales funciones del marco teórico son:
Como puedes ver, se trata de funciones que convierten este apartado en una especie de puente que une todo el
No existe una única estructura rígida para el marco teórico, ya que depende mucho de tu disciplina, el tipo de investigación (cuantitativa, cualitativa o mixta), las indicaciones de tu tutor y las normas de tu universidad.
Sin embargo, muchos expertos (incluyendo a Hernández Sampieri) coinciden en una lógica que va de lo general a lo particular. Con esa consideración, esta es la estructura que funciona en la gran mayoría de TFG y TFM:
Esta sección se usa para presentar brevemente el propósito del apartado, explica por qué es relevante para tu investigación y adelanta los temas principales que vas a desarrollar. Aquí enlazas directamente con los objetivos y el problema de investigación.
Ejemplo:
Este marco teórico busca contextualizar el impacto de las redes sociales en la salud mental juvenil, partiendo de teorías psicológicas clásicas hasta estudios recientes sobre adicción digital.
Es la parte en la que resumes y analizas investigaciones previas relacionadas con tu tema. Por lo general, incluye estudios clave, resultados principales, evoluciones históricas y, sobre todo, las lagunas o contradicciones que justifican tu trabajo.
Eso sí, organízalo cronológicamente, por temas o por enfoques y sé crítico, no solo descriptivo. Es decir, compara autores, señala fortalezas/debilidades y conecta con tu pregunta.
Se trata de la sección que presenta las teorías principales que sustentan tu estudio. En ella vas a explicar los conceptos clave, modelos o enfoques teóricos relevantes.
Además, se usa para definir las variables o constructos importantes y muestra cómo se relacionan entre sí. Nuestro consejo es que uses diagramas o esquemas si ayuda a visualizar porque muchos tutores lo valoran mucho.
Es una parte en la que se sintetiza todo en un esquema o diagrama que muestre las relaciones entre conceptos, variables y tu propuesta. Aquí defines operativamente cómo vas a medir o entender cada elemento en tu investigación.
En disciplinas jurídicas o cuando tu tema toca regulaciones (como protección de datos, medio ambiente, derechos laborales o políticas educativas), dedica un subapartado a las bases legales.
Aquí recopilas y analizas de forma crítica la normativa vigente que regula tu objeto de estudio:
Además, se menciona (si existe) la jurisprudencia relevante del Tribunal Supremo o Constitucional, y directivas europeas si proceden.
Construir un marco teórico no tiene por qué ser un calvario si lo haces paso a paso y con calma. Aquí va una guía basada en lo que realmente funciona para estudiantes que lo han sacado adelante sin bloqueos eternos:
Antes de leer una sola página, ten claro qué variables, objetivos generales y específicos o conceptos centrales vas a estudiar. Para ello, hazte preguntas guía como:
Estas bases filtran la bibliografía y evitan que te pierdas en lecturas irrelevantes.
Empieza por hacer una revisión bibliográfica en bases como Google Scholar, Scopus, JSTOR, Web of Science, Dialnet o repositorios de tu universidad. Una vez dentro de la plataforma, prioriza lo siguiente:
A continuación, apunta entre unas 15 a 40 fuentes principales. Claro, eso depende del nivel de tu investigación, puesto que para un TFG suele ser menos extenso que un TFM. Y siempre usa gestores como Zotero o Mendeley para organizarte desde el minuto uno.
No leas todo de corrido; más bien subraya y anota:
Una buena estrategia es hacer mapas mentales o tablas comparativas (autor – teoría – aportes – críticas), ya que esta técnica te ayudará a ver conexiones.
A continuación, elabora un esquema detallado (índice provisional) con los apartados de la estructura que vimos arriba. Tendrás que decidir el orden lógico: ¿cronológico? ¿por teorías? ¿por subtemas? Lo mejor es probar varias versiones a ver la que mejor fluya con tus objetivos.
Este es un punto focal en el proceso. Ahora, escribe en párrafos coherentes, no como lista de citas, para lo cual tendrás que usar conectores y ser muy crítico. No olvides citar correctamente en APA, Vancouver o en el formato que pida tu uni.
Como se trata de un proceso delicado, lo mejor es dejar reposar el contenido entre uno a dos días y luego leerlo en voz alta para comprobar la coherencia. Pídele feedback a tu tutor o compañeros y no olvides usar el antiplagio (Turnitin, etc.) para estar tranquilo(a).
Antecedentes:
Estudios previos muestran que el uso excesivo de redes sociales se asocia con menor autoestima en jóvenes (Twenge, 2017; Orben & Przybylski, 2019). Investigaciones en España y Latinoamérica destacan el rol de la comparación social ascendente (Vogel et al., 2014).
Bases teóricas:
Conexión con el estudio: Este marco sustenta la hipótesis de que un mayor tiempo en redes predice menor autoestima mediada por comparaciones negativas. El enfoque cuantitativo permite medir variables como frecuencia de uso y escalas de autoestima (Rosenberg, 1965).
Antecedentes:
Revisiones muestran que la gamificación mejora la motivación y el engagement en aulas (Dicheva et al., 2015; Hamari et al., 2014), aunque resultados mixtos en contextos españoles (Martí-Parreño et al., 2020).
Bases teóricas:
Conexión con el estudio: Aplicando estos modelos, se espera que la implementación de puntos, badges y leaderboards en matemáticas incremente el rendimiento y la motivación en alumnos de 5º de primaria.
Antecedentes:
Tras el RGPD (2016/679), múltiples sentencias del TJUE han sancionado incumplimientos en apps (caso WhatsApp vs. Irlanda, 2021). En España, la AEPD ha multado por tratamientos inadecuados de datos sensibles.
Bases legales y teóricas:
Conexión con el estudio: El análisis evalúa si las apps cumplen con estos principios, identificando vacíos en la normativa actual para proponer mejoras regulatorias.
Conclusión: cómo un buen marco teórico potencia la calidad y el impacto de tu proyecto
Hasta aquí hemos visto que un marco teórico bien construido no es solo un requisito más de un texto académico, sino que se convierte en la base que transforma tu trabajo en una investigación sólida, coherente y defendible.
Cuando dedicas tiempo a contextualizar tu tema, integrar teorías relevantes, analizar antecedentes con criterio y (si aplica) conectar todo con el marco normativo, consigues que cada decisión posterior tenga un respaldo lógico y académico.
En TFG Master te acompañamos en cada paso, adaptándonos a tu disciplina, tu universidad y tu ritmo. Contáctanos.
No hay un número fijo, porque depende del nivel (TFG o TFM), la disciplina y las exigencias de tu universidad o tutor. Como orientación realista, suele bastar con unas 15 a 20 páginas y unas 30 a 50 referencias.
¡Claro que sí! No solo puedes, sino que debes incluirlos siempre que sean relevantes y de calidad. Los clásicos (Festinger, Deci & Ryan, etc.) dan la base sólida, pero los autores recientes muestran que estás al día con el estado actual del arte, debates actuales y avances empíricos.
Es normal y hasta positivo: significa que tu tema es original y tiene potencial de aporte. En ese caso, construye el marco teórico con teorías más generales o relacionadas que expliquen los fenómenos similares (por analogía), conceptos cercanos o modelos de disciplinas afines.