Las técnicas de investigación son los procesos y herramientas que utilizamos para recolectar, organizar y analizar la información que obtenemos de un objeto de estudio.
En el ámbito científico (y también en muchas áreas profesionales), se puede decir que son el puente entre una pregunta o problema planteado y las respuestas que buscamos. Sin ellas, cualquier estudio carecería de rigor y objetividad.
Aquí nos centraremos en explicar las características de estas técnicas y cómo se usan en la metodología de un TFG de acuerdo al tipo de investigación.
Para Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista Lucio, las técnicas de investigación son los procedimientos, herramientas o formas específicas que utilizamos para acercarnos al fenómeno que queremos estudiar, recolectar información de manera sistemática y analizarla con rigor.
Forman parte esencial del proceso para obtener datos de forma ordenada y controlada, ya sea en enfoques cuantitativos, cualitativos o mixtos.
En palabras simples, se puede decir que nos permite pasar de una pregunta o problema a datos confiables y conclusiones sólidas.
Ahora bien, en términos más amplios, incluyen tanto las formas de recolección de datos (como observar, entrevistar o encuestar) como procedimientos para analizar la información (análisis de contenido, estadísticos descriptivos, etc.).
Aparte de que permiten obtener datos de forma sistemática y confiable, evitando improvisaciones que invaliden los resultados (Hernández Sampieri et al.), estas técnicas:
Además, apoyan la generación de conocimiento útil para resolver problemas reales, avanzar en teorías o tomar decisiones basadas en evidencia y en la revisión sistemática.
Debemos partir del punto de que no podemos confundir los tipos de técnicas que se usan en la investigación con los enfoques (cualitativo, cuantitativo y mixto), ya que las técnicas son las herramientas en las que se apoyan estos métodos para la recolección de datos.
Es decir, según el método que uses, es la técnica que debes aplicar. Con esto en mente, veamos una a una las técnicas que te servirán para tus estudios.
Las técnicas cualitativas buscan comprender en profundidad significados, experiencias, percepciones, motivaciones y contextos sociales.
Como su nombre lo indica, se aplican en la investigación cualitativa y no buscan medir con números, sino que exploran el “porqué” y el “cómo” de los fenómenos humanos. Entre esta técnicas están:
Consiste en registrar comportamientos, interacciones y contextos en su entorno natural. El investigador puede participar activamente (observación participante) o mantenerse al margen (no participante).
Como instrumento de recolección, puedes usar una bitácora de campo para anotar todo de forma sistemática.
Cuándo conviene usarla:
Las entrevistas en la investigación son conversaciones uno a uno, abiertas o guiadas por una lista flexible de temas.
En ellas, el entrevistador profundiza con preguntas de seguimiento para explorar experiencias personales detalladas.
Cuándo conviene usarlas:
Los grupos focales son discusiones guiadas con 5 a 10 participantes similares (homogéneos en características relevantes) y que están moderadas por un facilitador. Son muy buenas porque se aprovecha la interacción grupal para generar ideas, debates y consensos.
Cuándo conviene usarlos:
Otra de las técnicas cualitativas es el análisis sistemático de textos, documentos, discursos, publicaciones en redes, videos, imágenes o materiales preexistentes para identificar temas, patrones, significados o representaciones.
En este caso, puede ser inductivo (surgen categorías de los datos) o deductivo (con base en teoría previa).
Cuándo conviene usarlo:
Ahora bien, el método cuantitativo tiene técnicas diferentes al cualitativo, porque su enfoque es medir numéricamente los fenómenos.
Se basa en datos numéricos que permiten aplicar estadística descriptiva e inferencial, y se diferencia del cualitativo en que prioriza la precisión, la medición estandarizada y la replicabilidad (Hernández Sampieri et al.). Sus principales técnicas son:
La encuesta es un procedimiento sistemático que se usa para recolectar información de una muestra amplia mediante preguntas estandarizadas (generalmente cerradas o con escalas). Pueden ser autoadministradas (online, papel), por entrevista telefónica o presencial.
Cuándo conviene usarlas:
El cuestionario es un instrumento escrito con preguntas fijas, cerradas (opción múltiple, escalas Likert, sí/no, etc.) y a veces alguna abierta para codificar. Podemos decir que es el corazón de muchas encuestas cuantitativas.
Cuándo conviene usarlos:
Se trata de la manipulación controlada de una o más variables independientes para observar su efecto en la variable dependiente, con grupos de control y aleatorización para minimizar sesgos. Según Hernández, Sampieri y otros, incluye preexperimentos, experimentos verdaderos y cuasiexperimentos (Hernández Sampieri et al.).
Cuándo conviene usarlos:
No es una técnica de recolección, sino de procesamiento y análisis de los datos cuantitativos recolectados (descriptivo: medias, frecuencias, gráficos; inferencial: pruebas t, ANOVA, regresión, chi-cuadrado, etc.). Incluye software como SPSS, R o Excel.
Cuándo conviene usarlo:
La investigación mixta consiste en recopilar, analizar e integrar datos cuantitativos y cualitativos dentro de un mismo proyecto de investigación.
No es solo juntar dos cosas separadas, sino que los resultados se combinan para dar una visión más rica y validada (por ejemplo, mediante triangulación).Por lo tanto, puede combinar técnicas de manera intencionada.
De hecho, puedes usar las mismas que en los enfoques cuantitativos y cualitativos por separado, pero las combinas de forma estratégica según el diseño que elijas (secuencial, concurrente, etc.).
Lo clave es que unas técnicas complementen a las otras para enriquecer los resultados.
La verdad es que no existe una técnica perfecta al momento de desarrollar tu trabajo investigativo, sino la más adecuada para tu pregunta de investigación, tus objetivos y tus recursos reales.
En muchos casos, combinar dos técnicas (enfoque mixto) mejora la calidad de los resultados. No obstante, puedes considerar los siguientes aspectos:
Antes de elegir, es imprescindible saber qué quieres lograr con tu estudio. No es lo mismo investigar para describir una situación, explicar un fenómeno, comprobar una hipótesis o explorar una realidad poco estudiada.
Por lo tanto, si tu objetivo es medir datos y obtener resultados cuantificables, técnicas como la encuesta o el experimento son las más adecuadas. Pero si lo que buscas es comprender percepciones, experiencias o significados, las entrevistas y la observación ofrecen mayor profundidad.
Otro punto importante es determinar si tu investigación requiere datos cuantitativos (números, porcentajes, frecuencias) o cualitativos (opiniones, discursos, comportamientos). Esta decisión condiciona directamente la técnica que debes usar.
Por otra parte, evalúa cuántas personas forman parte de tu población y qué tan fácil es acceder a ellas.
Ten en cuenta que cuando se trabaja con muestras amplias, las encuestas digitales optimizan tiempo y alcance. Ahora bien, es estudios con grupos pequeños o especializados, las entrevistas en profundidad permiten obtener información más rica y contextualizada.
El tiempo disponible, el presupuesto, el nivel de formación metodológica y las herramientas tecnológicas influyen en la viabilidad de una técnica. Es por eso que la técnica debe ser realista y coherente con tus posibilidades operativas.
En la investigación científica, el método y la técnica son conceptos relacionados pero con niveles distintos de generalidad:.
El método marca el camino general para resolver el problema, mientras que las técnicas son las herramientas o procedimientos concretos para recorrer ese camino.
En la siguiente tabla te dejamos un resumen con sus principales diferencias para que puedas identificar cada elemento por separado:
| Aspecto | Método de investigación | Técnica de investigación |
| Definición | Procedimiento general, sistemático y lógico para abordar un problema de investigación y alcanzar objetivos. | Procedimiento específico y concreto para recolectar, analizar o interpretar datos dentro de un método. |
| Nivel de abstracción | Alto (general, flexible y adaptable a diferentes ciencias o problemas). | Bajo (más concreto, detallado y rígido en su aplicación). |
| Alcance | Abarca todo el proceso investigativo (planteamiento, recolección, análisis, conclusiones). Se aplica a enfoques como cuantitativo, cualitativo o mixto. | Se limita a etapas específicas (principalmente recolección y análisis de datos). |
| Ejemplos | - Método experimental - Método descriptivo - Método correlacional - Método etnográfico - Método mixto (cuantitativo + cualitativo) | - Encuesta / cuestionario - Entrevista (estructurada o semiestructurada) - Observación participante - Análisis de contenido - Grupo focal - Pruebas estandarizadas |
| Flexibilidad | Flexible: puede adaptarse y combinar con otros métodos. | Más rígida: sigue pasos precisos y estandarizados. |
| Relación entre ambos | El método delimita y orienta qué técnicas son adecuadas. Es el marco general. | Las técnicas son los medios concretos para ejecutar el método. Una misma técnica puede usarse en diferentes métodos. |
| Objetivo principal | Responder al problema de investigación de forma lógica y sistemática. | Obtener datos precisos y confiables para alimentar el método. |
Como puedes ver, cuando la técnica y el método están bien alineados con los objetivos, el análisis fluye con mayor claridad, la redacción gana coherencia y los resultados se sostienen con mayor solidez frente a tribunales académicos o evaluaciones.
En cambio, una técnica mal seleccionada puede generar información poco útil, muestras inadecuadas o instrumentos que no miden lo que deberían medir, afectando directamente la calidad final del proyecto.
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Por supuesto que sí. Es una práctica recomendable cuando se busca obtener una visión más completa del fenómeno estudiado.
Las técnicas cualitativas son las más adecuadas, especialmente las entrevistas en profundidad, la observación y la revisión documental.
La técnica no cambia por el nivel, pero sí el nivel de rigor, profundidad y validación metodológica. En un TFG se prioriza la viabilidad y claridad; en un máster se exige mayor precisión analítica; y en un doctorado se requiere originalidad, robustez metodológica y justificación exhaustiva de las decisiones técnicas.